| Mujeres Pioneras en el Continente Helado.
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El SERVICIO DE HIDROGRAFIA NAVAL inicio sus tareas en los albores de la nación argentina. La necesidad de conocer nuestro territorio y su mar, inexplorado en más de un 70% de su extensión, originó una importante actividad de los hombres de la Armada de ese entonces. Oficiales navales preparados en el exterior en ciencias de la navegación y los egresados de la recién nacida Escuela Naval Militar preparó para los estudios hidrográficos y cartográficos, fueron destinados a exploraciones, levantamientos marítimos o agregados a las comisiones de límites.
Pero faltaba un elemento esencial: mujeres pioneras
Evocando mujeres pioneras en el continente antártico encontramos nombres que no resuenan como conocidos en la memoria popular, pero si en el Servicio de Hidrografía Naval.
En vísperas del bicentenario de la patria, este aporte femenino no debe pasar desapercibido. A pesar de su edad y las contingencias que presenta la Antártida, ellas apostaron…y lo lograron con mérito suficiente. Fueron mujeres al que incitó el desafío.
En víspera de la partida a la Antártida, el grupo de mujeres pioneras de paseo por una calle porteña Fotografía de LA NACIÓN por Roberto Sancho Diario La Nación, domingo 17 de noviembre de 1968. Sexta Edición
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Por ello admira que hubiera en el país damas de ideas que continuaban sus investigaciones sin bajar los brazos. Podrían equivocarse, y sin duda esto ocurrió, pero no se desanimaron ni aunque el mundo se desplomara a su alrededor.
Para alcanzar estas metas es IMPRESCINDIBLE, que fijaran OBJETIVOS y realizaran el ESFUERZO CONJUNTO.
Si recordamos momentos y lugares en los que la gente se comportó originalmente - como nuestras cuatro heroínas -, tendríamos un ejemplo constante que muchas mujeres científicas recogieron posteriormente.
Dedicaremos un espacio al reconocimiento del desarrollo científico argentino de las cuatro primeras expedicionarias a la Antártida:
Revista ANTÁRTIDA, Número Especial, diciembre de 1974
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Elena Martínez Fuentes, especialista en molúsculos y autoridad consagrada internacionalmente en biología, Irene María Bernasconi, la más destacada especialista de equinodermos del país en esas fechas, ganadora del premio Eduardo L. Holmberg en 1940, Carmen Pujal, profesora de ciencias naturales y especialista en algas rojas y María Adela Caría, experta en bacteriología marina, cuatro científicas, cuatro mujeres dedicadas a lo largo de su vida al desarrollo de la ciencia. |
Este grupo de mujeres, cuyo promedio de edad era de 61 años, investigaron la fauna antártica formando parte del equipo de investigación del Dr. Norberto Bellisio, eminente científico argentino, experto en Pesca y Acuicultura del Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia”.
El Dr. Bellisio y dos de las investigadoras con una red de arrastre que sería utilizada por primera vez en la Antártida Fotografía de LA NACIÓN por Roberto Sancho Diario La Nación, domingo 17 de noviembre de 1968. Sexta Edición. |
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El 7 de noviembre de 1968 zarparon a bordo del Transporte ARA “Bahía Aguirre”, formando parte de la Campaña Antártica 1968-1969. Su destino fue la Base Naval Melchior, habilitada periódicamente para estudios de biología marina ordenados por el Servicio de Hidrografía Naval.
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Vista parcial de una carta náutica del SHN, donde puede observarse
la ubicación de la Base Naval Melchior. |
 Foto de tres de las investigadoras y el Dr. Bellisio en la Antártida. |
Allí realizaron investigaciones durante todo el verano en una memorable aventura científica, en un lugar, prácticamente de dominio masculino y donde actualmente resulta difícil vivir.
La Doctora Fontes, jefe de la Sección Invertebrados Marinos, comentó en un reportaje realizado por el matutino Clarín, el viernes 1º de noviembre de 1968, “…mi especialidad son los invertebrados marinos y durante muchos años, como mis colegas, los he estudiado a través de los ejemplares que nos llegaban por intermedio de terceros, ahora tengo la oportunidad de hacerlo en la misma región donde habitan, como muestras vivientes…” y agrego, “Pienso que tendremos mucho que descubrir en lo que se refiere a moluscos y ejemplares de las especies más pequeñas. Esos son precisamente los que han soslayado expediciones anteriores, preocupadas por los ejemplares de mayor tamaño”.
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Se dedicaron tenaz y minuciosamente a tareas de recolección y clasificación de algas, erizos, y estrellas de mar, moluscos y peces. Por ello, los resultados científicos de la expedición fueron de tal magnitud, que se capturaron tres ejemplares de peces raros llamados Parachaenichtys charcoti, especie que se había extraído solamente cuatro ejemplares en el mundo entero y un pez Gymnadraco victori, del cual se negaba su existencia en el sector occidental de la Antártida. Asimismo, cuatro muestras de algas pardas llamadas Citophaera Giaquinoti, extraídas del suelo de origen.
Lo más revelador fue demostrar que las mujeres podían adaptarse a la vida en la Antártida al igual que los hombres, esto significo la inclusión frecuente de personal femenino de investigación en las futuras campañas argentinas.
Estas cuatro investigadoras fueron de las primeras mujeres en el país que sentaron precedente para el papel que en el futuro tendrían otras científicas en campos como la glaciología, biología, oceanografía e impacto ambiental, contribuyendo ampliamente al desarrollo de la ciencia en la zona.
Su existencia fue ignorada por bastante tiempo, pero ellas vivían entregadas a su ciencia y en cierta forma, sacrificando aspectos importantes de su vida cotidiana…y fue el Servicio de Hidrografía Naval con su jefe de ese momento, el Capitán de Navío Jorge Ledesma, conjuntamente con el Dr. Bellisio del Museo de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, quienes posibilitaron el sueño de sus vidas.1
De esta manera, desde el 19 de noviembre de 1968 al 19 de febrero de 1969, estas damas convivieron armoniosamente junto a profesores, comandante del Destacamento y su dotación y buzos tácticos…casi una familia. Jamás pensaron en dificultades, sino en la cantidad de especies que capturarían y en las futuras clasificaciones que convertirían a la Argentina en uno de los países con colecciones biológicas más completas del mundo.
El 6 de junio de 1998, a 30 años de su paso por la Antártida, el Servicio de Hidrografía Naval conmemoró a estas cuatro pioneras científicas, colocando una placa en la Sala Antártica del Museo de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia.
Asimismo, la ciudad de Buenos Aires recordó a la Doctora Bernasconi en varias oportunidades.2
A los 41 años de la zarpada a la Antártida Argentina, les realizamos este homenaje, dando a conocer sus esfuerzos y logros.
Lic. María Cristina Morandi
Bibliotecaria Anahía Cabezas
Inf. Carolina Brizuela
1Diario La Nación, domingo 17 de noviembre de 1968. Sexta Edición.
2Boletín Oficial de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 16 de Septiembre 1997
Ordenanza Nº 51717/CjD/97
Emplaza placa en el frente del Museo Nacional de Ciencias Naturales "BERNARDINO RIVADAVIA", en homenaje a la eminente investigadora y bióloga argentina Irene Bernasconi
Boletín Oficial de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 11 de Octubre 2002
Ley Nº 892
La Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires sanciona con fuerza de Ley
Artículo 1º.- Denomínase "Irene Bernasconi" al cantero central de la Av. Francisco Rabanal entre las Avdas. Lafuente y Portela.
Artículo 2º.- Comuníquese, etc.
JULIO VITOBELLO
JUAN MANUEL ALEMANY
LEY N° 892
Sanción: 12/09/2002
Promulgación: Decreto Nº 1277 del 02/10/2002
Publicación: BOCBA N° 1545 del 11/10/2002
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Servicio de Hidrografía Naval
Av. Montes de Oca 2124
C1270ABV Ciudad Autónoma de Buenos Aires
República Argentina
shn@hidro.gov.ar |

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