miércoles, 22 de noviembre de 2017

Los Faros Argentinos.

21/09/15 | Poco después de la puesta del Sol y en todos los mares del mundo, un haz de luz se enciende señalando exactamente la situación de la costa: los faros, protectores infalibles, marcan inalterablemente con sus destellos el camino propicio que deben seguir los navegantes inmersos en la oscuridad del océano. Fieles a la orden que les impone encenderse después de ponerse el Sol, todos los faros de las costas brillan y ya no se apagarán hasta que el astro vuelva a asomar por oriente.
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En la actualidad, y a pesar de los grandes adelantos tecnológicos en materia de ayudas a la navegación, nadie puede dudar de la importante tarea vigente que cumplen los faros: preservan buques y vidas y guían al navegante proporcionándole una derrota segura, indicando bajos, veriles, direcciones de canales o el rumbo que convenga navegar.

El Servicio de Hidrografía Naval, dependiente del Ministerio de Defensa, tiene a su cargo el cuidado de estos gigantes que se yerguen sobre las costas estratégicamente colocados para el cuidado del navegante. Muchos de ellos se han automatizado con el correr de los años y otros como el Faro Cabo Blanco se encuentra cuidado por hombres de gran temple que día a día sortean las inclemencias del tiempo para poder cumplir con su tarea.

La revista Viva, publicación semanal del Diario Clarín reflejó en su edición del domingo 20 de 2015 la nota CIEN AÑOS DE SOLEDAD, la historia y vida de los cuidadores del Faro Cabo Blanco, uno de los más aislados de la Argentina, ubicado en el Golfo San Jorge, Provincia de Santa Cruz.


El autor de la nota fue el señor Pablo Calvo y el fotógrafo el señor Gustavo Castaing. (Ver Nota completa)